Mi hijo es quisquilloso para comer

¿Tenés un niño medio quisquilloso para comer? ¿Ya no se te ocurre qué inventar para que coma y/o pruebe alimentos variados?

Mi primer consejo es no estar encima del niño ni insistirle con el tema aunque estemos preocupados. Preocuparse está bien, si lleva a ocuparse del tema. Intentemos que la preocupación no se transforme en ansiedad, porque las acciones guiadas por la ansiedad no suelen tener buenos resultados.

La alimentación es importante, es una de nuestras fuentes de vitalidad, y está bien que nos ocupemos de que nuestros niños tengan buenos hábitos alimenticios. Lo primero que hay que tener en cuenta es que los niños nos tienen de modelo a los adultos. Si los padres son quisquillosos con la comida, o comen de manera poco sana, no pueden exigirle a los niños que sean de otra manera. El adulto tiene que dar el ejemplo e instalar las reglas. No es necesario volverse super estricto con el tema, no hay que cambiar toda la alimentación, pero si queremos que el niño coma sano, nosotros tenemos que comer igual.

Acá hay algunos consejos, que me parecieron pertinentes y atinados, proporcionados por diferentes madres que atravesaron este problema, con soluciones que pusieron a prueba y les funcionaron:

  1. Introducir nuevos alimentos, cuanto más pronto mejor. Una vez que el pediatra lo aprueba por su edad, deberíamos ofrecérselo. Los niños suelen ser mucho menos quisquillosos al año que a los 3 años, y cuando tienen hambre, suelen comer de todo. Hay más probabilidad de éxito de que coma el alimento nuevo a temprana edad.
  2. Mezclar nuevos alimentos con alimentos que le gustan, en un mismo plato.
  3. Presentar el nuevo alimento varias veces. Las primeras veces puede que no los quiera probar, pero luego de ofrecerselo en varias oportunidades, en algún momento duda, prueba un pedacito, y muchas veces descubre que le gusta.
  4. No prepares comida especial para tu niño. Es mejor no hacer una comida diferente para el niño, y alentarlo a comer lo que todo el resto de la familia está comiendo. Aunque al principio se resistan, suelen expandir sus horizontes con mayor éxito los niños que comparten el mismo alimento que come su familia con placer. Tené en consideración poner una cosa en su plato que sepas que va a comer.
  5. No lo fuerces. Forzarlo a comer, establecer reglas estrictas acerca de esto, suele generar resentimiento y mala relación con la comida, lo que queremos evitar.
  6. Requerir “un bocado amable”. La regla es que tenemos que dar por lo menos un bocado a cada cosa nueva que pongan en nuestro plato antes de decir que no, sobre todo porque alguien lo cocinó para nosotros con dedicación. Si algo de esto les gusta, tratar de repetirlo un par de días después.
  7. Usar el dado para jugar a la cantidad de bocados que el niño tiene que dar a algún alimento.
  8. Ponerle a la comida nombres graciosos, como llamar al brócoli pequeño arbolito.
  9. Asociar comidas especiales a días especiales: “Cuando eramos chicos, mi mamá armaba un plato con brócoli, cebolla, tomates y carne y lo llamaba “comida karate” y lo servía en las noches en que mi hermano iba a sus clases de karate que tanto le gustaban.”
  10. Armar un plato o lunchera especial que sea atractivo y divertido para que el niño se acerque. Usar contenedores pequeños. Servir comida en contenedores pequeños puede resultarles más atractivo.
  11. Meter a los niños en la cocina
  12. Involucrarlos en el proceso de preparado de las comidas ayuda a que las coman. Si podés cultivar algún vegetal en tu jardín y que el niño lo cuide y luego lo recoja para comerlo, mucho mejor.
  13. Involucrar a los niños en el planeamineto de la comida. Cuando se les pregunta qué quieren comer esa noche, (y se le ofrece dos o tres alternativas saludables) es más probable que coman lo que ellos mismos han elegido.
  14. Agregar vegetales como zanahorias, zapallo, papa, zucchini en alimentos que podamos hornear como muffins y galletas. Muchas veces no los detectan y los comen igual.
  15. Leer cuentos acerca de niños que son quisquillosos al comer.
  16. Enseñar a los niños acerca de la nutrición. Hacer hincapié en el valor que tiene cada comida: esto tiene proteína para tus músculos, esto tiene vitaminas para que te crezca el pelo, esto tiene calcio para huesos fuertes, etc.
  17. Tener días activos. Cuando los niños han tenido mucha actividad física, esto suele abrirles el apetito, sobre todo si han estado en el agua. Enseguida piden alimento. Estemos preparados a ofrecerles dos o tres alternativas nutritivas por las que puedan optar.

 

Yo agregaría:

  • Siempre tener paciencia al establecer y sostener las decisiones que nos parecen correctas, aunque lleve tiempo. No hay ningún hábito que un niño (o un adulto) adquiera de la noche a la mañana.
  • Si voy a tomar uno de estos consejos y ponerlo en práctica, que no sea una vez por mes, porque no va a funcionar.
  • El niño es un ser humano que merece respeto. Aunque el adulto sepa que algo va a hacerle bien, nada que se imponga a la fuerza es bien recibido, y la falta de respeto genera falta de respeto.

Lic. Natalia Guerendiain

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