Consecuencias que enseñan

No es lo mismo un castigo que una consecuencia. El castigo genera enojo, que puede ser demostrado o puede quedar por dentro. El castigo no genera confianza en el adulto que lo impone, sino resentimiento o sometimiento. La consecuencia, por otro lado, es el desenlace “natural” de una acción anterior, es neutral y lógica.

Lo recomendable, cuando un niño tiene un comportamiento inadecuado, es aplicar una consecuencia que enseña.

Guía para dar consecuencias que enseñan:

  1. Intención: la intención que tengas es importante porque influenciará en el lenguaje y el tono que uses cuando apliques una consecuencia. Si tu intención es castigar, será evidente en tu niño. Si tu intención es enseñar, le hablarás en un tono más suave y empático. La empatía calma al cerebro, remueve la amenaza y permite al niño responsabilizarse de su comportamiento.
  1. Dejar que las consecuencias naturales sucedan cuando es apropiado: Muy frecuentemente intentamos rescatarlos de las consecuecias de sus actos o por el contrario, le agregamos castigos adicionales a la consecuencia natural. Ejemplo: Digamos que el juguete de tu hijo quedó en la calle y pasó un auto y lo pisó. Rescatarlo sería correr a comprar un nuevo juguete. Agregarle castigo adicional sería dejarlo sin tele. La consecuencia natural es una buena maestra: dejó su juguete tirado y ahora lo perdió.
  1. Las consecuencias impuestas deben tener relación con el incidente: si tu niño le pegó al hermano, sacarle el video juego no tiene nada que ver, no le enseña lo que debería haber hecho cuando se enoja con su hermano. Un consecuencia lógica sería una en que se disculpe con su hermano escribiéndole una nota, o haciéndo algo lindo por él, y pensar juntos otras maneras de manejar su enojo en vez de pegar (contar hasta 10, respirar profundo, hablar acerca de lo que siente).
  1. Buscar soluciones: resolviendo problemas es una gran forma de enseñarle a los niños a ser responsables. Cuanto más involucrados están en el proceso, más aprenden. Enseñar a los niños el proceso de arreglar lo malo y reparar errores en las relaciones es una importante lección de vida. 
  1. Restaurar y reconectar: asegurate de que el autoestima del niño sea restaurado y que entienda que los errores son oportunidades para aprender, y que una mala decisión no significa que sean malas personas. Reconectar con el niño a través de la empatía y el amor, y avanzar con buen ánimo, dejando el error atrás.

Bibliografía: Rebecca Eanes, Positive Parenting

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