UPD (último primer día de clases)

Hoy se abrió el debate (en un grupo de Psicólogos de Facebook al que pertenezco) acerca del UPD – Para los que no saben qué es, es el último primer día de clases de los chicos de 5to año, un festejo que realizan previo al horario de entrada al colegio. Incluye mucho ruido, algún bombo, algún tipo de pirotecnia, y a veces alcohol y alguna droga. El debate era en relación a la postura de los padres frente a esto y el exceso de los adolescentes…
Mi opinión: cuando el adolescente llega a su UPD tiene una historia de crianza y educación previa por la que atravesó en sus 16, 17, 18 años. Los padres son padres desde el día 1 del nacimiento, incluso desde el embarazo, y las decisiones y posiciones que asuman en la crianza de sus hijos, estarán marcando la vida de ese niño TODOS LOS DÍAS.
Los padres que criaron con RESPETO, cuidando el vínculo y la CONEXIÓN con su hijo, con ESCUCHA EMPÁTICA, tendrán menos de qué preocuparse que aquellos que se dedicaron a prohibir, castigar, condenar el comportamiento de su hijo sin enseñar bien cuál era el camino a seguir.
También están esos padres que se ponen en la posición de amigos de sus hijos porque no saben cómo ejercer disciplina de manera respetuosa sin sentirse los malos de la película, o sin saber qué hacer con el enojo del hijo. Los chicos ya tienen de amigos a sus pares, y necesitan del adulto en 🏠 que los guíe y los sostenga, por más amargo que resulte ese trabajo en alguna ocasión.
A la adolescencia se le suele tener miedo, a los descontroles, y a la rebeldía. Lo cierto es que cuanto más control, cuánto más se aprieta la soga, peor suele ser el descontrol que le siga. Cuando las reglas son coherentes, conversadas, sostenidas de manera lógica, la rebeldía suele tener menos razón de ser. Cuando el niño crece sabiendo que las reglas y los límites están para cuidarlo, las va internalizando y no necesita que el adulto se las repita 100 veces. A los 17 años ya aprendió a cuidarse también solo, aunque la figura del adulto sigue siendo necesaria de fondo. Es más fácil confiar en las decisiones que tomará aún sumergido en su grupo de pares y en una situación de festejo.

Para no PREOCUPARSE tanto a sus 17 años, hay que OCUPARSE bien antes!

 

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